21 enero 2016

Kantamelade

¡Hola!
Como muchos ya sabéis, el domingo es mi día favorito de la semana. Hay gente a la que le deprime la cercanía que tiene con el lunes, pero a mi me encanta este día porque es el que aprovecho para ver a mi familia, hacer cosas desde pronto por la mañana, pasear, etc... ¡Me encanta!
Así que, como buen domingo, el pasado fui a comer con mi familia a un nuevo restaurante del barrio. Antiguamente en ese local estaba Doña Paca, un bar antiguo y poco apetecible pero en el que se comía muy bien, ¡a mi abuelo le encantaba!
En Mayo reabrió sus puertas bajo el nombre de Kantamelade (sí, viene de la canción de Maldita Nerea). Ahora está totalmente reformado, ha quedado un espacio muchísimo más amplio y con mucha luz. Aunque parezca que detrás de esta reforma hay un estudio de interiorismo, han sido sus propios dueños los que se han encargado de toda la decoración. Es la tercera generación de la familia que regenta el local y nadie mejor que ellos conoce tan bien el espacio para poder sacarle el máximo partido con cada detalle. ¡Conseguido!
Nada más entrar se aprecia la tranquilidad que destaca sobre toda la sala gracias a su cuidada y sencilla decoración, a la buena acústica y a la fuentecita que hay en el mini jardín interior (¡me encantó!). Predominan los colores blancos, con alguna silla azul cielo y muebles rústicos preciosos. Una vez más,  recalco que "menos es más", siendo este es un buen ejemplo.
En cuanto a la comida, no deja de ser cocina tradicional con platos de toda la vida pero con una muy cuidada presentación de autor. La materia prima es de muy buena calidad y eso se aprecia en sus exquisitos platos.
Además, nosotros tuvimos la suerte de coincidir con Marisa, su dueña, quien nos atendió perfectamente y estuvo pendiente de nosotros en todo momento.
Pedimos ensaladilla rusa y muslitos de codorniz (a mi hermano pequeño le encantan) para compartir. De segundo cada uno se pidió un plato, entre los que estaban los callos, el tartar de atún, el lenguado o el rabo de toro. ¡Todo exquisito! De postre no nos pudimos resistir a su tarta de queso con frambuesa, muy suave y cremosa.
De varios platos se pueden pedir medias raciones.
La verdad es que tuvimos una comida muy muy agradable. El servicio nos pareció perfecto y todos los platos estaban increíbles. Sin duda, volveremos ahora que lo conocemos, quizás en verano para disfrutar de su acogedora terraza.

Dirección: Príncipe de Vergara, 285 (tiene servicio de aparcacoches)
Tlf: 917568542

Espero que te haya gustado ;)
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